2018: El turbulento año de 2018: El turbulento año de Facebook

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Este 2018 si estuvo bravo para Facebook. Entre ataques, Cambridge Analytica y uno que otro escándalo, no hace falta hacer mucha memoria para recordar que este año, fue sin duda uno de los más difíciles para su fundador, Mark Zuckerberg.

En enero de 2018, Mark publicó su propósito de año nuevo: mejorar Facebook. Y en febrero y como una premonición a lo que vendría poco después, el presidente ejecutivo y cofundador de Facebook publicó una lista de los “errores” de Facebook para conmemorar su aniversario 14.

Pero el primer gran golpe ocurrió en marzo. Los diarios New York Times y The Guardian, publicaron una investigación donde acusaron a la firma de mercadeo Cambridge Analytica de hacerse de los datos de 50 millones de usuarios de Facebook de forma fraudulenta en 2014, y de utilizarlos para campañas políticas, entre ellas la de Donald Trump en 2016. Para lograrlo, Cambridge Analytica contrató a un investigador académico para que creara un app de encuestas de personalidad y compartiera los datos de los usuarios y los amigos de esos usuarios con ellos. La noticia causó un revuelo en todo el mundo.

Zuckerberg tardó cinco días en responder al escándalo, y entonces dijo que la empresa estaba tomando pasos para asegurarse que este tipo de explotación de datos no ocurriera de nuevo y prometió investigar todos los apps que tuvieran acceso a datos y restringir más a los desarrolladores. Incluso, pocos días después, Zuckerberg reconoció que el problema fue mayor a lo originalmente pensado, afectando un total de 87 millones de cuentas. Facebook publicaría un desplegado en varios diarios disculpándose del fallo de seguridad.

En abril, Zuckerberg presentó un testimonio ante el Congreso de Estados Unidos (primero en el Senado, y luego ante la Cámara de Representantes) con el objetivo de asegurarle a los legisladores, inversionistas y usuarios de la red social más grande del mundo de que va a lidiar con firmeza con los problemas relacionados a la privacidad de datos, las noticias falsas y la interferencia en las elecciones, donde respondió a cientos de preguntas, y no contestó otras tantas.

Para mayo, Zuckerberg declaraba en la conferencia para desarrolladores F8 que quería que el tema de Cambridge Analytica fuera ya cosa del pasado y “mirar hacia adelante”, sin anticipar que el problema echaría sombra sobre su empresa prácticamente todo el año. El escándalo provocó el cierre de la firma de investigación de mercado británica a principios de mayo, y le traería muchos dolores de cabeza más a Zuckerberg y a Facebook.

El gobierno de Estados Unidos anunció una investigación sobre las dos empresas en julio. Ese mismo mes, en un fallo de menor envergadura, se supo que 800,000 cuentas que habían solicitado bloquear a otros en Facebook tuvieron esa función desactivada durante un tiempo.

Posteriormente, en junio se reportó que la información de 14 millones de usuarios de Facebook estuvieron a la vista de todos. Un error en el sistema de Facebook cambió los ajustes de privacidad de ese grupo de usuarios de la red social. 

La red social perdió US$120,000 millones en cotización de mercado a fines de julio al publicar un reporte financiero por debajo de las expectativas de los analistas y, también, debido a la acumulación de escándalos y errores.
Para mediados de diciembre de 2018, la acción había caído de poco más de US$180 a US$145, o un 20 por ciento — aunque llegó a caer hasta27 por ciento durante el año. (Su reporte financiero de octubre también cayó por debajo de las expectativas).

A fines de septiembre, Facebook reconoció otro hackeo que afectó a 50 millones de cuentas (después la empresa dijo que fueron 30 millones). El ataque sucedió durante julio de 2017 y hasta septiembre de 2018 y se descubrió el 25 de septiembre. El mismo aprovechó una vulnerabilidad en el ajuste “View As” de las cuentas de Facebook y permitió que los hackers pudieran obtener credenciales de inicio de sesión, dijo la red social. Ese mismo mes, un reporte señaló que la red social estaba compartiendo información de contacto de los usuarios con los anunciantes, y otra vulnerabilidad descubierta en mayo y dada a conocer meses después. (Y en noviembre trascendió que piratas informáticos ofrecían a la venta la información de 81,000 cuentas de Facebook).

Tras la aparición de Zuckerberg ante el Congreso, Facebook admitió haber proporcionado a docenas de compañías tecnológicas acceso especial a los datos de los usuarios después de haber dicho públicamente que restringía dicho acceso en 2015. En junio se supo que Facebook tuvo acuerdos con al menos 60 fabricantes de dispositivos, incluidas compañías como Apple, Microsoft, Samsung y BlackBerry, para proporcionar acceso a grandes cantidades de datos de sus usuarios. Facebook respondió justificando la práctica en una entrada en su blog.

Facebook continuó compartiendo información con 61 fabricantes de hardware y software después de que dijera que suspendía la práctica en mayo de 2015, según reconoció el gigante de las redes sociales en 747 páginas de documentos entregados al Congreso. Y, según el New York Times, esos acuerdos no fueron bien monitorizados por Facebook, según el New York Times.

El 18 de diciembre, el Times publicó otro enorme reportaje, en esta ocasión acusando a Facebook de haberle dado mucho más acceso del permitido por las regulaciones a socios como Microsoft y Netflix, quienes tuvieron acceso incluso a leer los mensajes de los usuarios de la plataforma.

Además de los hackeos y problemas de seguridad, Facebook también sufrió la partida de ejecutivos prominentes, en particular de los fundadores de varias de las empresas más importantes y existosas que ha comprado.

En marzo, el cofundador de WhatsApp Brian Acton, quien había salido de Facebook en 2017, promovió el hashtag #deleteFacebook como una fuerte afrenta a su exempleador. Poco después, Jan Koum, quien fundó WhatsApp con Acton hace 10 años, anunció por su cuenta de Facebook que se iba de la compañía que Facebook compró por US$19,000 millones en 2014. Según reportes, los emprendedores dejaron US$1,300 millones en la mesa por su salida de la empresa.

En agosto, su jefe de seguridad, Alex Stamos, renunció a la plataforma. Un artículo del New York Times en noviembre describió las tensas relaciones entre Stamos y Sheryl Sandberg, la directora general de operaciones, con relación a la difusión de la investigación interna sobre la influencia rusa en la plataforma. (Stamos defendería la reacción de Sandberg en una cadena de tuits después de la publicación del reportaje).

En septiembre, Kevin Systrom y Mike Krieger, los cofundadores de Instagram, anunciaron su partida. La razón que se dio fue la falta de comunicación con los ejecutivos de Facebook y los desacuerdos relacionados al futuro del app. Y en octubre Brendan Iribe, cofundador de Oculus VR y expresidente ejecutivo de la unidad que la red social adquirió en 2014 por US$2,000 millones, anunció su salida de la compañía por su perfil en Facebook.

Noticias falsas

Después de reconocer la presencia de agentes extranjeros que sembraron desinformación con la intención de afectar elecciones en distintos países, Facebook siguió lidiando con el problema durante todo 2018.

Por ejemplo, en abril la red social eliminó 273 páginas rusas diseñadas para interferir en elecciones en todo el mundo y en agosto eliminó 650 cuentas falsas vinculadas a Rusia e Irán. Y en julio se le acusó de permitir las noticias falsas en México durante las campañas políticas en ese país a pesar de sus esfuerzos para evitarlos.

Incluso durante todo el año se habló del potencial de WhatsApp, propiedad de Facebook, de diseminar desinformación en muchos países del mundo, como Brasil e India.

¿Algo positivo?

Ante todos estos problemas, pocos lanzamientos de la empresa en 2018 llamaron la atención. Entre ellos estuvo una función de citas para la plataforma principal, algunas funciones nuevas funciones en WhatsApp e Instagram y el primer hardware de la marca Facebook, las pantallas inteligentes Portal y Portal Plus.

Pero incluso las pantallas tuvieron su grado de controversia, ya que tienen cámaras y micrófonos integrados, lo cual forzó a la empresa a emitir sus políticas y prácticas de privacidad, que incluyen nunca compartir, guardar ni grabar las video llamadas.

Pero los problemas no han acabado para la gigante de las redes sociales. El artículo publicado por el New York Times en noviembre que acusa a la cúpula de la empresa de negar las advertencias ante los problemas inminentes — y que forzó a Zuckerberg a decir que no tenía intenciones de renunciar a la junta directiva de Facebook, y a negar lo publicado — , donde describe la lentitud y arrogancia de los ejecutivos de la empresa para dar respuesta a sus distintos problemas este año y de sus tretas para ensuciar a la competencia, vino acompañado de una amenaza a fines de ese mes del Parlamento británico de publicar varios documentos confidenciales de la empresa tras confiscarlos.

También, a fines de año se habló mucho de que Zuckerberg no tenía ninguna intención de presentarse a una audiencia internacional. Incluso, en noviembre también se reportó que Facebook ha considerado cobrarle a las empresas por el acceso a los datos de sus usuarios, según un reporte. En esas mismas fechas, The Wall Street Journal reportó que Zuckerberg considera que “Facebook está en guerra”. Lo que está claro es que 2018 fue toda una batalla para la red social, y parece que la historia aún no termina

C.